GLAUCOMA

El glaucoma es una de las enfermedades oculares capaces de causar ceguera en forma silenciosa. Es habitualmente hereditaria aunque puede no afectar algunas generaciones.

Existen diferentes tipos de glaucoma. El más común es el glaucoma crónico de ángulo abierto.
Este es bastante común en adultos mayores de 40 años, pudiendo afectar al 2 a 5% de la población. Cuando el glaucoma se diagnostica a tiempo, rara vez llega a producir ceguera.
Cuando miramos un objeto, la imagen pasa de la retina al cerebro a lo largo del nervio de la visión (nervio óptico). Este nervio es similar a un cable eléctrico; contiene un millón de “conductores”, cada uno de los cuales lleva un mensaje al cerebro donde se les reúne para proporcionar la visión lateral o campo visual y la visión fina o agudeza visual (visión de lectura y de los colores). El glaucoma puede dañar esos “conductores”, causando la aparición de puntos ciegos en áreas del campo visual. El paciente rara vez nota estos puntos ciegos en la visión lateral hasta que ya está muy avanzado el daño en el nervio óptico.

En el glaucoma, la presión del ojo produce daño en el nervio óptico

Nervio óptico dañado.

Si se destruye todo el nervio óptico, se produce la ceguera. Afortunadamente, rara vez ocurre esto si el glaucoma se diagnostica y trata antes de que cause daños importantes.
La clave para evitar daño del nervio óptico o la ceguera por glaucoma reside en el diagnóstico y tratamiento precoces; por lo cual es importante que todas las personas adultas se sometan a exámenes oftalmológicos periódicos.

¿Cuál es la causa del Glaucoma?
El glaucoma se produce por la disminución de la capacidad de evacuar el líquido intraocular o humor acuoso hacia el exterior del globo. Este líquido se produce constantemente y se drena por un pequeño canal que rodea la córnea. Para que la presión sea constante dentro del ojo, debe salir la misma cantidad de humor acuoso que se produce, por unidad de tiempo. Cuando se altera éste mecanismo, la presión ocular aumenta y pasado un tiempo se producen daños irreparables en la visión.
El tratamiento consistirá por lo tanto en mejorar la evacuación del humor acuoso y/o en reducir la formación del mismo.

¿Cuáles son los síntomas del Glaucoma?
La mayoría de las personas que padecen de Glaucoma, no padecen de síntomas hasta que no hayan perdido casi la totalidad de su campo visual y finalmente su visión central. Se habla de visión tubular ya que es como si se mirara a través de un tubo.

Glaucoma: reducción del campo visual

Como las fibras del nervio óptico son dañadas por el glaucoma, pequeñas manchas de ceguera comienzan a desarrollarse, generalmente en áreas alejadas del centro de la visión, en el campo visual.
Otro tipo de Glaucoma, el Glaucoma agudo de ángulo estrecho, produce gran cantidad de síntomas. Habitualmente éste tipo de glaucoma sobreviene en personas mayores durante la noche o en ambientes oscuros. En este tipo de glaucoma, hay un aumento brusco de la presión intraocular, la cual puede producir alguno de los siguientes síntomas:

Visión borrosa
Dolor ocular severo
Dolor de Cabeza
Náuseas y Vómitos
Dolor abdominal de origen desconocido
Halos alrededor de las luces (el cual aparece como un arco iris)

Otra forma de la enfermedad es el glaucoma congénito, en que las aberturas de drenaje son anormales desde el nacimiento. El ojo del bebé es más elástico que el de un adulto. En su caso, cuando aumenta la presión del ojo, éste que puede estirarse fácilmente, se agranda (ojo de buey o buftalmia). La córnea puede volverse opaca, el bebé puede presentar sensibilidad a la luz y lagrimear excesivamente. Esta es una afección rara, pero estos síntomas, o la sospecha de trastornos oculares en un bebé o niño, demandan una visita inmediata a un oftalmólogo.
En otros casos ciertas lesiones, traumatismos, uso de algunos fármacos, la presencia de hemorragias dentro del globo, tumores, inflamaciones, daño secundario a la diabetes o a la trombosis de la retina, pueden bloquear los canales de drenaje de humor acuoso, causando un glaucoma secundario. En general dichos glaucomas son muy dolorosos en alguna etapa de su evolución.
Tratamiento del Glaucoma
a) Gotas y medicamentos orales
Una vez que su médico ha diagnosticado el glaucoma, se planteará las distintas opciones de tratamiento. Tratará por los medios a su alcance de encontrar una presión que no dañe su nervio óptico. Para ello tiene a su disposición una serie de drogas en forma de gotas oculares, láser y la cirugía. No intente cambiar el tratamiento por su cuenta. Esto puede resultar en daños irreparables para su visión.
Aunque no existan síntomas, se debe cumplir estrictamente con las indicaciones que le haga su médico. Si su médico inicia tratamiento con gotas hay ciertas cosas que conviene recordar:
Que las gotas penetren en el ojo. Generalmente se prescriben una o dos gotas por vez, pero si accidentalmente instila algunas gotas de más no le causará ningún daño pues el ojo las elimina automáticamente.
Cuando se trata de ciertas gotas podrá sufrir algunas molestias y aún visión borrosa. Siempre consulte a su médico que le dará las explicaciones correspondientes.
Cuando visite a otros médicos oculistas o no, infórmele de su condición de glaucomatoso pues hay medicamentos de uso general que podrían tener ciertas limitaciones en determinados tipos de glaucoma.
En ciertos casos al menos en forma transitoria, el tratamiento con gotas deberá complementarse con medicamentos por vía oral.

b) Láser
En algunos casos la trabeculoplastía con láser de Argón, puede ser más indicada. El tratamiento retinal mediante láser es indicado en casos de glaucomas secundarios a trombosis de la retina y de daño diabético de la retina. En los casos de glaucoma agudo, se debe crear una comunicación entre la parte anterior y posterior del ojo, mediante una perforación del iris o iridotomía. Esta permite el paso y posterior drenaje de humor acuoso, por la base del iris. En dicho caso se utiliza un láser diferente llamado “YAG Láser”.

c) Cirugía
La cirugía convencional llamada Trabeculectomía y otras variantes, se realizan en los casos en que la presión no sea regulada con las alternativas anteriores, la cirugía consiste en abrir una escotilla hacia el exterior del ojo (cubierta con conjuntiva para evitar infecciones). Existen algunas variantes de la técnica.
En los casos más rebeldes, se deberá considerar la instalación de válvulas alrededor del globo con lo que se consigue mayor drenaje de humor acuoso.
Cabe destacar que la cirugía se indica sólo cuando el tratamiento medicamentoso fracasa, no es una alternativa de “comodidad” para evitar lo molesto de la instilación de gotas.
El mejor tratamiento del glaucoma es su prevención.